AEROPUERTO DE IRUN


 

En los  libros de actas del Archivo Municipal de Irun hay numerosas de referencias al llamado aeropuerto de Irun.

Las primeras datan del año 1920 en que la “Sociedad Aeródromo de Irun”, hizo llegar un escrito al ministro de Fomento.

 

 

Vista aérea del aeropuerto.

 

 

 

El proyecto se reanudó 1925, y en enero de 1926, se publicó una Real Orden autorizando a la Compañía “La Aero Española”, el establecimiento de una línea aérea entre Irun, San Sebastián y Canarias, previo estudio de un aeropuerto  en el lugar conocido como Playa-Aundi.

 

En 1928 una comisión técnica inspeccionó el terreno, encargándose el proyecto que quedó formalizado en 1929.

 

En enero de 1930 la Diputación de Guipúzcoa dispuso que el aeropuerto se denominara "Aeropuerto de Guipúzcoa (Irun-San Sebastián).

 

En 1931, con la llegada de la República, el proyecto quedó aparcado y en abril de 1934 se inició un nuevo expediente que fue aprobado, pero con el incendio de Irun durante la Guerra Civil de 1936, quedó de nuevo aplazado.

 

En noviembre de 1943 el gobernador civil convocó, a propuesta del alcalde de Irun, unas reuniones sobre el tema, hasta que en 1945 quedó constituida la Junta del Aeropuerto de Guipúzcoa y se estableció un primer presupuesto de 15 millones de pesetas, sin incluir las expropiaciones. En 1946 quedó delimitada la zona dentro de la cual se prohibía cualquier tipo de construcción.

 

En marzo de 1949 el ayuntamiento de Irun contribuyó con un millón de pesetas al proyecto, dada la situación precaria del mismo, y en agosto del mismo año en el Consejo de Ministros celebrado en San Sebastián se llegó a un acuerdo.

 

1950 fue el año del proyecto definitivo aprobado por el Ministerio del Aire en diciembre del mismo año. En septiembre de 1951 se adjudicaron las obras y el 23 de agosto de 1955 se inauguró el aeropuerto. La compañía Aviaco inició sus vuelos cuatro días más tarde.

 

El 11 de septiembre de 1959 el Consejo de Ministros aprobó un Decreto por el que se autorizaba la primera ampliación del aeropuerto.

 

 

Una Orden del Ministerio del Aire fechada el día de hoy, 27 de junio, de 1957, permitía reabrir al tráfico aéreo civil el aeropuerto de San Sebastián, cerrado por obras de ampliación desde octubre del año anterior, de acuerdo a lo publicado en el Boletín Oficial del Estado del 18 de octubre de 1956: «Se dispone el cierre al tráfico aéreo civil del aeropuerto de Fuenterrabia (San Sebastián), por aconsejarlo así razones de índole técnicas».

Los días siguientes a la reapertura se prodigaron las noticias relacionadas con la ampliación de los servicios del aeropuerto, que comenzarían a partir del 1 de julio. En la Delegación que Aviaco Líneas Aéreas tenía en el Hotel María Cristina, ya se podían hacer reservas para los vuelos diarios San Sebastián-Barcelona-Palma «en los nuevos cuatrimotores HERON de 14 plazas».

La Administración Principal de Correos de San Sebastián hacía público que desde el 1 de julio... «comenzará un servicio aéreo entre Fuenterrabia y Barcelona, transportando correspondencia debidamente franqueada para Cataluña y Baleares. Tanto esta línea como la de Fuenterrabia a Madrid, transportarán la correspondencia depositada en esta Administración hasta las 10 de la mañana. El servicio con Madrid circulará diariamente y con Barcelona también a excepción de los domingos».

Cuando la tarjeta de embarque te la daban en los hoteles y los autobuses llegaban hasta la escalerilla de los aviones

 

Volvamos atrás en el tiempo. Tras la experiencia vivida en el aeródromo de Lasarte, donde ya se plantearon vuelos regulares a Madrid, Canarias, Tenerife... allá por los años veinte, más concretamente en 1929, el Plan de Aeropuertos Nacionales ya hablaba sobre el interés de construir un aeropuerto fronterizo entre los municipios de Irún y San Sebastián. La Diputación, junto a los ayuntamientos aludidos, inició difíciles gestiones que se prolongaron durante 25 años.

Tanteados distintos emplazamientos, Plaiaundi llevaba las de ganar y, en los años cincuenta, declarado «proyecto necesario», comenzaron las obras con tanta urgencia que, al decir de algunos estudiosos, no quedaron «atadas y bien atadas» algunas peculiaridades relacionadas con su proximidad a Francia.

Oficialmente abierto al tráfico nacional e internacional en agosto de 1955, su pista de 1.200 metros de longitud, bendecida e inaugurada por seis ministros, obligaba a que los aviones sobrevolaran territorio francés, originando protestas que necesariamente deberían terminar con un acuerdo entre representantes de los dos países para limitar, precisamente, los límites del aeropuerto y el acuerdo llegó en 1957. El Acta Hispano-Francesa del Régimen Jurídico del Aeropuerto de Fuenterrabia, se firmó, como anteproyecto, el 11 de julio del citado 1957, tratándose la cuestión del sobrevuelo y la soberanía del Estado sobrevolado. En el 59 se amplió la pista de vuelo, creando un canal marítimo artificial. Y así se llega al día de hoy de aquel año en el que, hechas las oportunas reformas y mejoras, volvió la actividad.

Ane Urdangarin recordaba en 'El Diario Vasco' que «en los años cincuenta, la gente sacaba la tarjeta de embarque en el hotel, en un autobús llegabas a Fuenterrabia a pie de escalerilla y cogías el avión. Era comodísimo».

Para terminar, una noticia que será noticia en 'La calle de la Memoria' de dentro de 50 años: El aeropuerto de Hondarribia marca este año el mejor mayo de su historia con 46.267 pasajeros.